EL ARTE CONVERTIDO EN TOCAR UN BOTÓN

Mauro García Forti

Cuando en el año 2022 a un aficionado de la Fórmula 1 se le pregunta sobre el mejor sobrepaso que haya visto en los últimos tiempos, es posible que no recuerde ninguno en especial.

“¿Qué pasó con los adelantamientos?” muchos preguntan, una de las grandes artes del automovilismo, esas maniobras en las que el piloto parecía que obraba lo imposible al meterse por ese espacio que sólo él pudo ver.

Häkkinen a Schumacher en el GP de Bélgica del 2000, Alonso también al heptacampeón alemán por el exterior en la curva 130R de Suzuka en 2005, la magia de Senna bajo la lluvia en esa primera vuelta en Donington Park en 1993... quizá no volvamos a ver exhibiciones así.

Y es que los tiempos han cambiado y los coches también. Se volvieron más grandes, más pesados y con componentes aerodinámicos que creaban flujos de aire que provocaban que fuese más difícil acercarse al monoplaza que estaba delante. Y si no que se lo digan a Fernando Alonso, que en el GP de Abu Dabi de 2010 por una catástrofe estratégica de Ferrari y una velocidad punta corta perdió su tan ansiado tercer mundial. Como consecuencia de ese suceso, se generaría la aparición en 2011 del gran protagonista de la última década, el DRS.

Este dispositivo, cuyo nombre viene de las siglas que forman las palabras en inglés drag reduction system, se trata de un instrumento mediante el cual es posible para un coche que esté persiguiendo a otro a una distancia máxima de un segundo abrir el alerón trasero del vehículo, provocando así que el aire pase por la abertura y se reduzca la resistencia aerodinámica, lo que provocará que genere mayor velocidad punta en las rectas y sea más sencillo adelantar al auto de delante. Todo ello pulsando un solo botón del volante.

Este sistema sólo podrá ser utilizado en determinados puntos del circuito, en las llamadas zonas de DRS, que comenzaron siendo una o dos dependiendo del circuito. Con el tiempo, la necesidad de aumentar los sobrepasos para crear mayor espectáculo hizo que instalaran en algunos circuitos hasta una tercera línea de DRS. Ya en esta temporada, se ha confirmado que para el Gran Premio de Australia de este fin de semana habrá cuatro puntos de activación de DRS, lo equivalente a que los pilotos estarán el cuarenta y cinco por ciento de la vuelta con el alerón trasero abierto.

De esta manera, a pesar de que el trazado australiano ha sido reformado para favorecer las pasadas en la pista y que la introducción del efecto suelo con el nuevo reglamento permite que los coches se persigan a menor distancia como pudimos ver con la batalla entre Alonso y Ocon en la carrera anterior, lo cierto es que no existe por el momento ninguna señal de que el sistema por excelencia para ganar posiciones vaya a caer en desuso.

Las circunstancias de los nuevos tiempos demandaron soluciones eficaces para que el espectáculo no muriera. Sin embargo, estos remedios hicieron que el papel del corredor al efectuar esta clase de maniobras perdiese valor. En la actualidad, la gran mayoría de los adelantamientos se producen en las rectas, donde normalmente la labor del piloto se ve reducida a tocar el botón de DRS y elegir el lado por el que superará al coche de delante.

Por ende, el espectáculo está servido con grandes batallas, pero la magia de las maniobras imposibles lentamente se está desvaneciendo en los circuitos.

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